Mis Compras

Selección Española "Si Luis Enrique odia al Real Madrid, es lo de menos"

 

No se le podrá reprochar a Luis Rubiales que sea amigo de las decisiones fáciles. La comodidad nunca le alumbró y eso siempre es de agradecer. Hubiese sido más sencillo mantener a Julen Lopetegui a dos días antes de empezar el Mundial y decidió despedirle tras su fichaje por el Real Madrid. Aquello se reveló como una decisión equivocada que fue nefasta para los intereses deportivos de la selección. Resultó justificable porque Rubiales perdió de pronto la confianza en Julen, se sintió traicionado en fondo y forma por el Madrid, apeló a los valores, que para él son fundamentales, y no escuchó a los jugadores, que cada vez tenían más poder. Era legítimo cortar por lo sano pero las consecuencias fueron lamentables para el equipo nacional, como se pudo ver.

Ahora, Rubiales, que sigue firme a la hora de demostrar que él es el jefe y que está empeñado en bajarse a los internacionales de las barbas, no ha apostado precisamente por una figura de consenso para ser el nuevo seleccionador ni tampoco por el entrenador favorito de los jugadores. Tampoco de los periodistas. Ha sido otra decisión complicada y, de momento, hasta que ruede la pelota, de cierto riesgo.

Luis Enrique es un gran entrenador, lo que es una mejora después de la renuncia de Hierro. Hombre de carácter, que dice lo que piensa, que no hace amigos precisamente entre los periodistas, que ha tenido años extraordinarios y otros no tanto en los clubes y que se precia, en sus declaraciones públicas, por ser un gran antimadridista, aunque esto quizá formaba parte de los años en los que defendía con ardor al Barcelona. Vicente del Bosque y Luis Aragonés, históricos del Madrid y del Atlético, tenían otro perfil más conciliador si se han puesto a comparar. Rubiales no ha pensado en Florentino, desde luego. Tampoco Florentino pensó en Rubiales antes del Mundial.

Seguro que todas estas cuestiones no son importantes. Si odia al Madrid, es lo de menos. Sacar a España del pozo de no alcanzar los cuartos de final en tres campeonatos consecutivos (como en los setenta), dar un nuevo aire al famoso estilo como hizo en el Barça, crear otros patrones y registros en el juego monocorde de los últimos tiempos, acabar con ciertos privilegios entre los jugadores, que también pueden madrugar para entrenarse por las mañanas en las concentraciones, y, por supuesto, obtener resultados serán sus principales cometidos. Y son tan difíciles y complicados, junto al hecho de afrontar las jubilaciones de algunos jugadores, que lo demás sobra.

Fuente: www.marca.com

 

Deje un comentario

Asegúrese de teclear la información requerida dónde se indica (*). El código HTML no está permitido

Log In or Register

fb iconLog in with Facebook